Disputa del alma y el cuerpo

14 Noviembre 2006 at 5:43 pm (Literatura)

La disputa del alma y el cuerpo nos narra la discusión entre el cuerpo y el alma de un muerto que se acusan uno a otro de los pecados que el difunto cometió en vida. Compuesto en la segunda mitad del siglo XII y copiado al respaldo de un códice de 1201.

manuscrito
El manuscrito, documento de 1201, procedente del Monasterio de Oña

Comienzo de la obra:

Si queredes oyr lo que uos quiero dezir,
dizre uos lo que ui, nol uos i quedo fallir.
Un sabado esient, domingo amanezient,
ui una grant uision en mio leio dormient:
eram’ asemeiant que so un lenzuelo nueuo
jazia un cuerpo de uemne muerto;
ell alma era fuera e fuert mientre que plera,
ell alma es ent esida, desnuda ca non uestida,
e guisa dun jfant, fazie duelo tan grant.
Tan grant duelo fazie, al cuerpo maldizie,
fazi tan grande duelo e maldizie al cuerpo;
al cuerpo dixo ell alma: de ti lieuo mala fama,
tot siempret’ maldizre, ca por ti penare,
que nunca fecist cosa que semeias fermosa,
ni de nog ni de dia de lo que io queria;
nunca fust a altar por i buena oferda dar,
ni diezmo ni primicia ni buena penitencia;
ni fecist oracion nunca de corazon,
cuando iuas all elguesia sentauaste a conseia,
i fazies tos conseios e todos todos trebeios.

Versión modernizada:

Si queréis oír lo que os quiero decir,
Os diré lo que vi, no pienso engañaros con ello.
Saliendo un sábado, amaneciendo un domingo
vi una gran visión en mi lecho durmiendo:
me parecía, porque debajo de un lienzo nuevo
yacía un cuerpo, verme muerto.
El alma estaba fuera y por lo que fuertemente llora[ba],
el alma ha salido de él, desnuda porque no [estaba] vestida,
y a modo de un infante, hacía un dolor muy grande.
Muy grande dolor hacía, al cuerpo maldecía,
hacía muy grande dolor y maldecía al cuerpo.
Al cuerpo dijo el alma: por ti llevo mala fama,
[En] todo siempre te maldeciré, porque por ti penaré,
porque nunca hiciste nada que pareciese hermoso [admirable],
ni de noche ni de día de lo que yo quería;
nunca fuiste al altar para allí buena ofrenda dar,
ni diezmo ni primicia ni buena penitencia;
ni hiciste oración nunca de corazón,
cuando ibas a la iglesia te sentabas a hablar,
allí hacías todos los cotilleos y todos los trabajos.

Después de lo orgullosa que estoy de mi trabajo… tenía que ponerlo aquí ^^

Escribe un comentario